El amor es una energía que vibra solo con amor.
El no responde a reproches, ni rinde cuentas.
El amor no crece cuando lo juzgas, cuando lo pides a cambio, cuando lo reclamas.
El amor de amigo, de pareja, de hermano, de padre, solo llega a ti cuando tu mismo das amor.
El amor nace de ti.
Tu solo puedes expresar lo que tienes por dentro.
Si de ti salen reclamos, juicios y necesidad de amor, es porque de eso es lo que estás lleno.
Tu interior te reclama amor propio, pero lo confundes con un reclamo hacia otros, porque es más fácil ver a los demás que descubriri tus propias sombras.
Un reclamo espanta al cariño, porque la vibración del reproche es opuesta a la del deseo de recibir amor.
Es hora de llenarte de amor, de cubrirte de felicidad. Y es allí, desde tu centro, donde desbordas éste hermoso sentimiento y abrazas a los demás.
El hecho de dar, es la invitación a recibir.
El amor se cultiva con amor.
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